Cuando Laura tomó el micrófono frente a cientos de personas en el Auditorio Getsemaní, no habló solo de diplomas. Habló de un camino.
“Hoy no estamos aquí solo para recibir un reconocimiento”, dijo. “Estamos aquí para honrar un camino”.
Ese camino no fue fácil. Para muchas familias, comenzó con ingresos insuficientes, pocos activos productivos, inseguridad alimentaria y la sensación de que algunas metas estaban demasiado lejos. Pero también comenzó con algo más fuerte: el deseo de transformar sus vidas y las de sus hijos.
El 12 de mayo de 2026, en el Centro de Convenciones de Cartagena, 451 familias se graduaron del programa Camino de Oportunidades, implementado por Opportunity International Colombia y la Alcaldía Mayor de Cartagena, a través del Plan de Emergencia Social Pedro Romero — PES.
No fue solo una ceremonia. Fue la celebración de más de un año de esfuerzo, aprendizaje, acompañamiento y perseverancia.
Un programa para construir medios de vida sostenibles
Camino de Oportunidades se basa en el Enfoque de Graduación, una metodología diseñada para acompañar a familias que viven en condiciones de pobreza extrema hacia una vida con mayor estabilidad, dignidad y autosuficiencia.
En Cartagena, esta cohorte acompañó a 500 familias de sectores como El Pozón, Cerros de Albornoz, Pasacaballos, Faldas de la Popa, Torices, Barú, Arroyo Piedra, Arroyo Grande, La Boquilla, Nelson Mandela y Barrios Unidos.
El 95% de las participantes fueron mujeres.
Durante más de 14 meses, cada familia recibió acompañamiento cercano. No se trató únicamente de entregar herramientas o capital semilla. El programa caminó junto a los participantes a través de visitas, coaching, formación, educación financiera, grupos de ahorro y fortalecimiento de sus unidades productivas.
En total, se realizaron más de 11.000 visitas de acompañamiento, coaching y seguimiento personalizado.
Ese dato cuenta una historia profunda: detrás de cada negocio activo, cada ahorro acumulado y cada decisión tomada, hubo una persona acompañando, escuchando, orientando y recordándole a cada familia que sí era posible avanzar.
Aprender a emprender, ahorrar y creer de nuevo
Los participantes se capacitaron en áreas como panadería, confección, belleza, cocina, mercadeo y ventas. También aprendieron a llevar registros de sus negocios, vender a través de redes sociales y organizar mejor sus ingresos.
Además, formaron 35 grupos de ahorro, donde se respaldaron mutuamente y acumularon más de $212 millones de pesos de forma colectiva.
Para muchas familias, ahorrar parecía imposible al inicio. Al cierre del proceso, la cultura del ahorro pasó de un 1,5% inicial al 93%.
Lo que antes era una idea lejana; guardar dinero, planear, invertir, responder ante una emergencia, empezó a convertirse en un hábito real.
De 250 negocios iniciales a 483 unidades productivas activas
Uno de los cambios más visibles fue el fortalecimiento de los emprendimientos.
Al inicio del programa, se identificaron 250 unidades productivas. Al cierre, existían 483 negocios activos, muchos de ellos liderados por mujeres que hoy generan ingresos para sus hogares.
El 95% de estos negocios vende por redes sociales y el 96% lleva registros formales de sus ventas y costos.
Esto significa que detrás de cada cifra hay una historia concreta: una madre que ahora sabe cuánto gana, una familia que diversificó sus ingresos, un emprendimiento que pasó de vender por encargo a tener más clientes, una mujer que descubrió que su talento podía convertirse en sustento.
Como expresó Laura en nombre de los graduandos, el programa no solo les enseñó a emprender, ahorrar o fortalecer ingresos. También les ayudó a levantarse, tomar decisiones, confiar, soñar en grande y no rendirse.
Resultados que se sienten en la mesa, la escuela y el hogar
El impacto de Camino de Oportunidades no se mide únicamente en negocios. También se mide en lo que cambia dentro de una casa.
Los ingresos mensuales promedio de las familias crecieron un 286%. El 90% superó el umbral de pobreza extrema y el 88% diversificó sus fuentes de ingreso.
La seguridad alimentaria también tuvo un cambio significativo. Al inicio, solo una familia completaba tres comidas diarias. Al cierre, 488 familias lograron hacerlo de forma sostenida.
Esto significa que lo que antes era incierto, tener comida suficiente, hoy es una realidad más estable para cientos de hogares.
En educación y salud, los avances también fueron profundos: el 99% de las familias quedó vinculado al sistema de salud y 112 niños regresaron a la escuela, reduciendo los no escolarizados de 117 a solo 5.
Cuando una familia mejora sus ingresos, aprende a ahorrar, fortalece su negocio y logra que sus hijos vuelvan a estudiar, la transformación deja de ser individual. Empieza a ser generacional.
“Nos llevamos herramientas, pero sobre todo confianza y dignidad”
Una de las frases más poderosas de Laura resume el corazón del programa:
“Hoy nos graduamos, pero este no es el final. Es el comienzo de nuevos caminos, de nuevos retos y de nuevas metas. Nos llevamos herramientas, pero sobre todo nos llevamos confianza y dignidad”.
Esa confianza es, quizás, uno de los resultados más importantes.
Porque la pobreza no solo limita ingresos. También puede limitar la manera en que una persona se ve a sí misma y lo que cree posible para su futuro.
Camino de Oportunidades trabaja precisamente ahí: en fortalecer capacidades económicas, pero también autoestima, resiliencia, liderazgo comunitario y visión de futuro.
Durante la ceremonia, Gina Zabala, Copresidenta de la Junta Directiva de Opportunity International Colombia, recordó que la transformación no sucede de un día para otro. Detrás de cada logro hay esfuerzo, disciplina, valentía y una decisión diaria de no rendirse.
Ese esfuerzo silencioso fue el verdadero protagonista de la graduación.
Una alianza para ampliar oportunidades en Cartagena
Esta cohorte fue posible gracias al trabajo conjunto entre Opportunity International Colombia y la Alcaldía Mayor de Cartagena, a través del Plan de Emergencia Social Pedro Romero — PES.
La inversión total del programa fue de $4.593 millones de pesos: el 49% aportado por el Distrito de Cartagena y el 51% por Opportunity International Colombia, con $1.000 millones destinados exclusivamente a capital semilla.
Esta alianza permitió ampliar el alcance del programa y llegar a más familias en sectores vulnerables de la ciudad.
Atul Tandon, CEO de Opportunity International, destacó durante la ceremonia que este programa refleja el compromiso de la organización de crear caminos sostenibles para salir de la pobreza en distintas comunidades del mundo.
El Modelo de Graduación ha sido implementado por Opportunity en países como Haití y Malawi, y también en Madagascar a través de Opportunity International Alemania.
En Colombia, esta experiencia demuestra que cuando las oportunidades se combinan con acompañamiento cercano, formación y compromiso comunitario, la transformación puede sostenerse en el tiempo.
Un diploma que representa mucho más que una graduación
Cada diploma entregado en Cartagena simbolizó algo distinto para cada familia.
Para algunas, fue el recuerdo de un negocio que empezó pequeño y hoy genera ingresos. Para otras, fue la prueba de que sí podían ahorrar. Para muchas, fue una promesa de futuro para sus hijos.
Camilo García Peña, CEO de Opportunity International Colombia, lo expresó durante la ceremonia: no se celebraba el final de un programa, sino el inicio de una transformación que puede ser permanente gracias al conocimiento y las herramientas adquiridas.
Las familias demostraron que son capaces de construir futuro con sus propias manos, sus negocios y una voluntad inquebrantable.
Muchas lograron metas que hace más de un año parecían imposibles. Hoy cuentan con ingresos que les permiten brindar mayor estabilidad a sus hogares, proyectar nuevas metas y continuar fortaleciendo sus negocios y sus comunidades.
Camino de Oportunidades no solo entregó herramientas. Sembró capacidades.
Capacidades para ahorrar, emprender, tomar decisiones y construir nuevas oportunidades de manera sostenible.
Y esta graduación no marca un final. Marca el inicio de una nueva etapa.
Una etapa en la que cada familia podrá seguir usando las herramientas aprendidas para fortalecer su negocio, cuidar sus ingresos, ahorrar, educar a sus hijos y participar activamente en sus comunidades.
Como dijo Laura: “Sigamos adelante, sigamos construyendo, sigamos demostrando que sí es posible transformar nuestras realidades”.
En Opportunity International Colombia creemos en ese poder: el de las oportunidades sostenibles, el acompañamiento cercano y la confianza en la capacidad de cada persona para transformar su vida con dignidad y propósito.
Conoce más sobre nuestros programas y cómo seguimos acompañando a familias en Colombia en Camino de Oportunidades.
Porque cuando una familia cambia, también cambia la historia de sus hijos, de su comunidad y de un país.






































